2/12/16

Favoritos noviembre

Allá vamos con los favoritos del mes, nuestros flechazos, descubrimientos y recomendaciones más recientes.

- El programa documental de Netflix Chef's Table. Últimamente nos hemos vuelto adictas al mundo foodie, y no debe de ser solo cosa nuestra porque si hay programas y vídeos sobre gastronomía y recetas en todas partes, será porque no somos las únicas. Pues bien, este mes nos hemos enganchado a unos documentales sobre chefs del mundo de Netflix: Chef's Table. Cada capítulo se centra en la vida y carrera de un gran chef, sus peculiaridades, logros, fracasos, distinciones, etc. Lo curioso es que cada uno de ellos es completamente diferente a los demás, en idiosincrasia, concepto y metodología, lo que hace que la serie sea entretenida e interesante. El único 'pero' que podemos poner de momento, es que no han escogido a ningún chef español, teniendo en cuenta que los restaurantes españoles suelen clasificarse cada año entre los mejores del mundo. ¿Quizá en la próxima temporada?



- Restaurante Entresabores, Zaragoza. Siguiendo esta fiebre foodie de la que os hablábamos, también queremos aprovechar para recomendaros un restaurante que nos encanta de nuestra ciudad. En Entresabores podéis desayunar rico, tapear, compartir raciones o disfrutar de su carta o de su menú semanal, que cuesta solo 9€.



- Hace algunos años que descubrimos el cepillo Dessata en Cabello Básico y desde entonces nuestra colección de este artilugio imprescindible no ha dejado de crecer. Es práctico para el cabello largo porque no da tirones y lo desenreda con facilidad; es perfecto para los niños, porque su forma ergonómica y sus púas ligeramente flexibles les ayuda a ganar autonomía en su higiene diaria; y la versión mini para bolso... ¡Para esa no tenemos palabras! A las ventajas anteriores se suma su pequeño tamaño y su tapa (que encaja perfectamente y no se suelta por el bolso) que lo mantiene limpio y siempre listo para su uso. Es un producto fabricado en España y los diseños son alegres y llenos de color.




- No nos perdemos una edición de la revista de cocina de Lecturas. Lo sabemos, suena a conversación de peluquería con los rulos puestos, pero es la verdad. En cada edición hay muchísimas recetas, todas ellas sencillas y bien explicadas. Y lo más importante: siempre salen bien. De vez en cuando editan algún monográfico; uno de los últimos, de quiches y pizzas, es de nuestros favoritos. La revista es muy económica y nosotras la exprimimos en la cocina semana a semana.


GuardarGuardar

30/11/16

Mujeres cool, por Quique Artiach: Amelie Nothomb

Amelie Nothomb nació en Japón y vivió en numerosos países por ser hija de un diplomático belga. Descendiente de la alta nobleza de este país, venció a la anorexia y escribió como una posesa, no por llegar a ningún sitio, sino por una necesidad de sacar de su cuerpo su desarraigo, su estupefacción por el mundo y sus inquietudes .

Imagen desde Marie Claire

Quiero aclarar que yo no soy ningún experto en literatura, sólo un buen aficionado a la lectura y no hablo de técnica, únicamente hablo de lo que me hacen sentir los libros.
Para mi leer a esta mujer es ponerme en contacto con mi parte más oscura e íntima.

Ella habla, sin nombrarlos, sobre los temas importantes de la vida y los esconde dentro de curiosas, absurdas y originales historias que dan que pensar.
Los que leemos para saber que no estamos solos, encontramos en Nothomb la compañera con la que nos gustaría hablar durante horas y esto es mágico siendo que en realidad sólo ella habla, y no nos conoce, ni conoce nuestras respuestas a sus personajes ni a sus escritos.

Parece mentira que pueda haber tanta electricidad en sus libros y que esta al leerlos  remueva mis neuronas tan profundo.

28/11/16

Mundo blogger: camel, un neutro imprescindible

Camel, negro, blanco, gris, nude, marino... Tonos básicos, clásicos, esos que todas consideramos fondo de armario. Rotan en protagonismo cada equis temporadas. Si hace unos años oíamos que el blanco era el nuevo negro, esta temporada tenemos claro que no pueden faltar en nuestro armario el camel y el gris (Sharkskin y Warm taupe según la nomenclatura de Pantone). En contra de lo que podríamos pensar, no hay competencia entre estos dos must have del otoño: se llevan de cine. Podéis apostar por cada uno de ellos individualmente o bien combinarlos entre sí. Aquí tenéis algunas propuestas que nos han gustado en el #mundoblogger.


Una propuesta tan simple como efectiva: dar relieve al camel superponíendolo a un total black look. Un abrigo largo en tono camel es clásico y elegante, un básico del que uno no se cansa jamás, vamos, una buenísima inversión. 



Patricia ha elegido también una combinación de negro y camel, en la que el cuello blanco de la camisa resalta enmarcando el rostro. El talle alto del pantalón y su pernera ancha no lo hacen especialmente fácil de llevar y, sin embargo, ella lo luce con muchísimo estilo. Un look perfecto para ir a la oficina, como ella nos propone, cómodo y sin complicaciones.



Nos encanta la propuesta de Larisa porque utiliza el camel precisamente para neutralizar el look y conceder todo el protagonismo a una única prenda: los llamativos botines rojos. Es una apuesta arriesgada, pero... ¡funciona!



Lo confesamos: no hay look de Alexandra Pereira que no nos guste. En el que os mostramos hoy, ha elegido un abrigo camel tres cuartos de corte clásico y lo ha superpuesto a un outfit gris-plata mucho más sport. Todo suma en el objetivo de lograr la armonía entre lo chic y lo casual: la boina, las gafas, el bolso, el jaspeado 80's de los jeans, las Converse plateadas. ¡Ideal!



Lucía hace una apuesta similar y el efecto es también genial: un look sport muy cómodo con pitillo, blusa y jersey en blancos y grises sobre los que superpone un abrigo en tono camel que coordina con los botines. Así vestida, al fin del mundo.




Como estáis viendo, el camel se lleva genial con todos sus compañeros de categoría "básicos". Los jeans y el azul marino también. Aquí tenéis a Paula Echevarría para demostrarlo. Un outfit ultra-cómodo y con mucha luz. 


Y vosotras ¿también apostáis por los neutros en vuestros looks?

GuardarGuardarGuardarGuardar

25/11/16

5 cosas que nos enamoraron de Oporto y 3 cosas para olvidar

Hace ya casi tres años que una de nosotras visitó la ciudad portuguesa de Oporto y por supuesto, a la otra le quedó el gusanillo de conocerla. Por fin el pasado mes de octubre cuadramos el calendario para hacer una escapada a este lugar Patrimonio de la Humanidad. Más allá de contaros las "maravillas" que podéis visitar, nos gustaría escribir un post con información que pueda resultar útil a quién se anime a hacer este viaje. 




Así fue nuestra escapada: cinco días y una ruta de 840 kilómetros que recorrer en coche (Zaragoza-Oporto) con parada estratégica en Zamora. Dos coches, cuatro adultos, tres niños... ¡vamos allá!

NOS ENAMORÓ...

1.- Callejear
Oporto es una ciudad para desgastar la suela de los zapatos. El casco histórico no es demasiado grande y se puede recorrer a pie con comodidad. De vez en cuando hay que subir o bajar calles con cuestas pronunciadas o algún tramo prolongado de escaleras, pero cada uno de los pasos que des por sus callejas merecerá la pena. Garantizado. Más allá de los grades monumentos que las guías turísticas recomiendan visitar, lo realmente hermoso son las fachadas de los edificios civiles con amplios ventanales y alegres revestimientos de azulejo que inundan de color la ciudad. También son típicas las calzadas y aceras empedradas ¡no olvidéis llevar zapato cómodo!






2.- Desayunar
Te alojes donde te alojes, te recomendamos que te animes a desayunar en alguna de las muchas cafeterías y confiterías que hay por toda la ciudad. Su bollería tiene fama ¡y con razón!, el café es de muy buena calidad y el precio muy económico. Son famosos los pasteles de Belem y los pasteles de arroz.



3.- El Duero
No somos asiduas de barcos, trenecitos ni buses turísticos, sin embargo en esta ocasión nos animamos a subirnos a uno de los cruceros que recorren el río desde la desembocadura hasta el extremo este de la ciudad. El recorrido dura casi una hora y cuesta algo más de 12 euros (niños menores de 12 años gratis).  Nos sorprendió gratamente la vista de la ciudad desde esa perspectiva tan poco habitual. También disfrutamos del río recorriendo el Cais da Ribera, un muelle salpicado de bares, terrazas y restaurantes lleno de vida.




4.- Los puentes
No sólo admiramos los seis puentes de Oporto al pasar bajo ellos en el barco; también cruzamos el puente de Don Luis I a pie al atardecer. Es uno de los paseos imprescindibles de la ciudad, porque la vista de la margen derecha desde el extremo sur del puente es fascinante. Ya que estáis al otro lado, podéis aprovechar para visitar alguna de las famosas bodegas de vino con degustación incluida.


5.- Comercios
En Oporto convive la arquitectura vanguardista con el sabor vintage de lo antiguo. Se ve en sus calles, en sus restaurantes y también en sus comercios. Junto a la famosa librería Lello -imprescindible, sobre todo para fans de Harry Potter-, se conservan algunos comercios de decoración antigua, con suelos de madera maciza y techos altos en cuyas estanterías puedes encontrar productos variopintos de diseño moderno. También hay ultramarinos muy antiguos y desvencijados, donde venden productos típicos, legumbres a granel... Por otro lado, recorriendo sus calles también encuentras a tu paso locales íntegramente rehabilitados siguiendo las pautas de la decoración más actual.
Es singular el Mercado de Bolhao, activo desde 1914 y con una imponente arquitectura que hoy está apuntalada y casi ruinosa. Es un lugar caótico y pintoresco que merece la pena visitar.








PARA OLVIDAR...

1.- El peaje en las autopistas
Entramos a Portugal por la autopista A4-E82 y llegamos hasta Braganza sin haber encontrado un solo puesto de peaje, aunque sí letreros advirtiendo de cobro del mismo. ¿Cómo pagar en las autopistas portuguesas? Es un misterio que ni los mismos portugueses conocen. El sistema de pago ha sido modificado de forma reciente y es bastante complejo. Nadie allí supo informarnos, puesto que el modo de pago es diferente para las matriculas nacionales que para las extranjeras. Nos costó horas contactar con el servicio de atención telefónica de PortugalTools y a pesar de sus instrucciones, no conseguimos liquidar el pago de nuestra ruta por autopistas portuguesas hasta después de nuestro regreso, vía internet. El sistema ViaT sí funciona en las autopistas portuguesas, así que si viajáis con este modo de pago podéis estar tranquilos.


2.- El alojamiento
El apartamento que elegimos tuvo sus luces y sus sombras. La principal ventaja fue su ubicación, en pleno centro y muy próximo al puente Don Luis I, lo que nos permitió no perder tiempo en desplazamientos. El principal inconveniente es que la distribución de las camas en las habitaciones no se correspondía con lo anunciado en Booking (donde habían mezclado fotografías y características de diferentes apartamentos del mismo comercializador). Al llegar nos encontramos con un popurrí de literas, sofás camas y camas individuales difíciles de distribuir entre las dos familias que viajábamos. La limpieza no era el punto fuerte del apartamento y para colmo justo debajo de nuestras ventanas había un bar frente al cual se congregaba un grupo de gente ebria y ruidosa hasta altas horas de la noche. Además, el piso no contaba con calefacción ni aire acondicionado; por suerte el tiempo en los días en que nos alojamos fue muy agradable, pero no nos queremos imaginar habitarlo en agosto o en febrero.

Imagen desde Booking

3.- El Café Majestic
El local, inaugurado en 1921, sin duda merece la pena ser visitado por el encanto nouveau de su decoración y así lo recomiendan todas las guías y blogs de viajes sobre Oporto. Sin embargo -o precisamente por ello-  resultó ser una de las decepciones del viaje. Incómodo y estrecho (imposible encontrar mesa para siete), hasta la bandera de turistas haciendo fila en la puerta para ser acomodados -sí, nosotros éramos unos de ellos-, precios astronómicos en una ciudad en la que lo que te llama normalmente la atención es precisamente lo económico que es comer en cualquier sitio y lo peor de todo: camareros groseros, lentos, con caras largas y, en resumen, un pésimo servicio. Aquí tenéis una fotografía de uno de ellos aburrido y bostezando. 



24/11/16

Mujeres cool, por Quique Artiach: Irena Sendler

Irena Sendler, no es una “mujer cool” es mucho, mucho más, es una de las mujeres más importantes del siglo XX tanto por su heroicidad como por lo que nos enseñó con su vida. Muchos nos enteramos muy tarde de su grandeza, de nuevo una figura olvidada, una vez más por ser mujer.
También llamada “el  ángel del gueto de Varsovia” o  “La madre de los niños del Holocausto” salvó de la muerte a más de dos mil quinientos niños judíos.



Esta historia no habría llegado hasta mi si no hubiera sido por otras cinco mujeres (éstas si extremadamente cool). Cuatro de ellas son un grupo de adolescentes de un pequeño pueblo de Estados unidos que investigaron sobre ella para un trabajo de Historia, se pusieron en contacto con ella, escribieron una obra de teatro -“La vida en un tarro”- que ellas mismas pusieron en escena y despertaron la curiosidad de la quinta mujer cool: la escritora Anna Miezszkowska que escribió el libro “La madre de los niños del holocausto”  en colaboración con la propia Sendler.

He encontrado este libro después de buscar por varias bibliotecas. Su vida ha sido llevada a la pequeña pantalla en la miniserie “El valeroso corazón de Irena Sendler” protagonizada por Anna Pakin que ya se puede ver en Netflix en algunos países (en España creo que todavía no).




Empecemos por contar brevemente su historia:

Desde el principio de la II Guerra Mundial ayudó a los más necesitados desde su puesto de enfermera en el Departamento de Bienestar Social pero pronto iría mucho más allá. Al dividir los alemanes Varsovia en tres sectores -el Alemán, el Polaco y el Judío (o Gueto de Varsovia)- y ver con sus propios ojos la crueldad de los nazis, que no dudaban en atacar a los niños judíos, y del frío, el hambre y las enfermedades que les asediaban, entendió la urgencia de sacar de allí a los pequeños.

La mayor dificultad era convencer a las madres, padres y abuelos para que le entregaran a los niños, muchos se quedaron y fueron enviados con el resto de sus familias a los campos de exterminio.
Para llevar a cabo semejante tarea, Irena utilizó el edificio del Ministerio de Justicia (que tenía una puerta en la zona judía y otra en la alemana), los sótanos de edificios, las alcantarillas, narcotizó bebés y los escondió dentro de pequeñas cajas en camiones de suministro, los metió en sacos e incluso en ataúdes.



Todo esto no podía ser llevado a cabo sin una organización,  pasar a una persona de un lado a otro era la parte fácil. Había que tener familias de acogida, documentación falsa, sin la que era imposible sobrevivir: sin documentos no había cartilla de racionamiento ni alimentos y cualquiera que no tuviera sus papeles en regla era automáticamente considerado sospechoso.
Por supuesto tuvo ayuda, muchos colaboradores anónimos y también  la del Consejo para la Ayuda de Judíos, Zegota.

Leer sus hazañas y las del todos los polacos que lucharon por la supervivencia en el magnífico libro de Anna Miezskowska le reconcilia a uno con la humanidad.

Sendler organizó un “registro de los niños”. Apuntaba las identidades antiguas y nuevas en papeles de seda que luego enrollaba en un carrete, para que pasada la guerra se pudiera localizar y reunir a los distintos miembros de las familias.

Cuando la Gestapo, que nunca detenía a nadie durante el día, se presentó en su casa en plena noche, le arrojó  a una compañera las direcciones y esta logró esconderlas a tiempo. Le detuvieron, destrozaron su casa, pero no encontraron nada.






Una vez en manos alemanas, fue condenada a muerte por fusilamiento y torturada, pero los expertos interrogadores de la Gestapo no le sacaron ni media palabra. “¿Qué era yo comparada con las vidas de tantas personas?” dijo en sus memorias.

En la cárcel de Pawiak donde esperaba su ejecución vio morir a muchas mujeres, un soldado entraba en la celda llamaba a varias de ellas y pocos minutos después eran fusiladas en presencia de sus compañeras. El día que el oficial dijo su nombre, Irena pensó que todo había terminado, pero sus amigos de Zegota habían sobornado a un oficial de la Gestapo para que la sacara de allí en el último momento.

A partir de entonces tuvo que esconderse porque, aunque oficialmente había sido ejecutada, los alemanes se habían dado cuenta del engaño y la buscaban. Dormía cada noche en un lugar diferente y ni siquiera pudo ir al entierro de su madre que en su lecho de muerte le había dicho: “Irena prométeme que no irás a mi funeral, la Gestapo te está buscando”. Esto le salvó la vida nuevamente.
Una vez libre y recuperado el carrete con las direcciones, las metió en un tarro de cocina que a su vez enterró en el jardín de una amiga.

Acabada la guerra entregó la información a Adolfo Berman, el primer presidente del Comité de salvamento de los judíos supervivientes. Muchos niños se habían quedado huérfanos pero otros volvieron con sus familias.



Hasta su muerte con noventa y ocho años, siguió buscando a personas incluso a título personal, a pesar de todas las dificultades que tuvo que soportar por parte del nuevo gobierno comunista. Era una de las pocas supervivientes que quedaban con la suficiente información para reunir familias que se habían separado. A veces sólo podía consolar a los que llegaban a ella diciéndoles dónde habían muerto o dónde habían sido enterrados sus familiares o amigos: “Sí, conocí a tu abuelo, a tus padres a tu hermana, aquí están sus tumbas”.

Se puede decir que aprovechó su vida en bien de los demás hasta su último aliento a pesar de los graves inconvenientes que le causaron también las nuevas autoridades comunistas.
Para mí lo más increíble de esta gran mujer es la humildad, su profunda humanidad: “Os ruego que no me consideréis una heroína, me pongo furiosa sólo de pensarlo” decía unas veces; y otras: “Hice lo que tenía que hacer”. Sólo se lamentaba de no haber podido hacer más, de no haber convencido a más madres para que le entregaran a sus hijos  -“Todavía oigo los llantos de las madres al despedirse de sus hijos en mis pesadillas”-.


Irena Sendler murió en 2008 habiendo recibido en 1965 el título de “Justa entre los gentiles“ que concede el estado de Israel. Recibió de su Polonia Natal en 2003 la más alta distinción civil al ser nombrada “Dama de la Orden del Águila Blanca”. También fue nominada al Nobel de la Paz en 2007, título que lamentable y vergonzosamente no le fue concedido, lo que dice de nuevo muy poco a favor de la institución sueca que prefirió dárselo al político norteamericano Al Gore.