27/7/16

Mundo blogger: Triunfa el braless, aunque a Instagram le pese

La moda de no llevar sujetador está en la calle. Como siempre, han sido algunas celebs quienes la  han iniciado, seguidas de modelos y bloggers. La incitación ha llegado a la calle, y eso a pesar de que algunas puritanas redes sociales se empeñan en aplicar su decimonónica censura -véase Instagram-. La mujer se siente libre, cada vez más y ha decidido ponerse -o, en este caso no ponerse- lo que le de la gana.  

No vamos a afirmar que sea una tendencia apta para todas las figuras, como tampoco lo son los shorts, los leggins o los crop top. Como en todo lo demás, conseguir un look glamuroso o una auténtica vulgaridad, dependerá del cuerpo y del estilo de cada una. Por supuesto, tampoco todos los lugares están preparados para aceptar sin juzgar esta moda: no es lo mismo vestir una americana sin nada debajo en la Quinta Avenida que en un pueblecito perdido de la provincia de Guadalajara. ¿Cómo lo veis, os animáis a liberaros del yugo del sujetador?

¡Vamos con algunas propuestas! 














26/7/16

Mujeres cool, por Quique Artiach: Peggy Guggenheim

Llegamos a Venecia en plena ola de calor, corría el año 2003 y quedamos abrumados por tanta belleza, hasta tal punto que, como les pasa a muchos de sus visitantes, cuando cerrábamos los ojos para descansar o dormir, seguíamos viendo en nuestras mentes imágenes del agua y de los edificios venecianos.
En nuestro segundo día en Venecia llegamos en Vaporetto a la Plaza de San Marcos, me quedé tan asombrado que no pude evitar decir en alto ¡Dios mío, pero qué coño es esto!
Algo parecido debió de pasarle a esta gran mujer que decidió instalarse allí después de haber recorrido medio mundo.



Pasamos varios días allí, diez concretamente, con lo que pudimos acercarnos al Museo Oriental, en el que había una copia de El Pensador de Rodin presidiendo las escaleras, al Palacio Ducal, donde entre tanto Tintoretto aparecieron como por arte de magia varios cuadros maravillosos de El Bosco y por fin el Museo Guggenheim de Venecia. Al principio me sorprendió un poco, ya había uno en Bilbao y otro en Nueva York, pero éste, el de Venecia, situado en el Palazzo Vernier dei Leoni, fue la  última morada de Peggy, allí albergaba su colección y es el lugar donde está enterrada junto a sus diez perros.
Peggy había perdido pronto a su padre, que murió en el naufragio del Titanic y heredó una "modesta" cifra de dos millones y medio de dólares de aquellos, cifra modesta para venir de la familia de magnates de la minería de la que procedía. En realidad el pez gordo de la familia era su tío Solomon, el creador de la fundación Guggenheim y de los museos.  Ella donó su colección a la fundación de su tío con la única condición de que estos permanecieran en Venecia.
Con estos casi tres millones de dólares sumando el dinero  que heredaría tras la muerte de su madre, Peggy se organizó la vida por su cuenta, ¿Quién no lo haría?.



Se casó con Laurence Vail y después con Max Ernst, conoció a Duchamps, a Djuna Barnes, a Isadora Duncan, a Cocteau y a Samuel Becket. Fundó varias galerías de arte, la primera en  Londres, con la que perdió dinero, a pesar de que en ella expusieron Cocteau, Picasso, Kandisnsky y muchos otros. Los ingleses no apreciaron la labor de Peggy que tuvo que cerrar su galería en la capital.
Se trasladó a Francia donde siguió coleccionando arte y comprando casi hasta el último momento de la invasión nazi y de la toma de París. Huyó justo a tiempo y ayudó a escapar del país a amigos y artistas, entre los que se encontraba su futuro marido Max Ernst.
Según ella, su mayor logro fue el descubrimiento de Jackson Pollock, ya en Nueva York. Hay una estupenda película "Pollock" protagonizada por Ed Harris en la que se cuentan esta y otras historias.



Imágenes vía Pinterest
Peggy Guggenheim fue una mujer rica con una gran personalidad que no dudó en salir de su entorno, correr riesgos y dedicarse ella misma a lo que le apasionaba, el arte y a los artistas. Ejerció como galerista, mecenas, y como descubridora de talentos que cambiaron la historia de la pintura, en una época en la que las mujeres, sobre todo las de su clase social, se quedaban en sus mansiones y dedicaban sus vidas a ir al teatro, a bailes, a tomar el té, a traer hijos al mundo y a contemplar resignadas las idas y venidas de sus maridos.
Ella misma dijo "Fui una mujer liberada antes de que hubiera un nombre para eso". Por supuesto su dinero le ayudó, pero por algún lugar había que empezar.

Aquella tarde en Venecia cuando salimos de su Palacio museo, en la entrada había a la venta libros sobre ella y también un libro de memorias, una autobiografía, para mi gran sorpresa estaba en español,  así que la compré y de vez en cuando  hecho un vistazo, al libro, a sus colección de cuadros  y a su gran vida.

22/7/16

Cuatro compras top para tu bebé y un desacierto

La semana pasada os hablamos de cinco cosas para bebé que no sabíamos que necesitaríamos, pero que después nos resultaron muy últiles. Podéis leerlo aquí. Hoy, seguimos contándoos más sobre nuestra experiencia y enumerando esos artículos que nos han salvado la vida durante un tiempo y uno que finalmente resultó una mala compra.

1. Una bolsa enorme, rígida y bien compartimentada para el carro. Si eres de las que quieres dejar poco al azar, mete todo lo que necesites cada vez que salgas de casa: pañales, toallitas, biberones, crema solar, chupetes, ropa de repuesto, etc. Y para ello, dónde mejor que en una maxi bolsa llena de compartimentos y bolsillos en la que podrás encontrar todo al momento.



2. Un retrovisor para el interior del coche. Los bebés solo pueden ir en la parte trasera del vehículo y mirando hacia atrás. Es decir, que si tienes que conducir y vas sola con tu bebé, tendrás que ingeniártelas para estar pendiente de él y también de la carretera. Para tal fin, hay retrovisores para ver a tu bebé dentro del coche de un montón de formas y tamaños. Eso sí, no olvides que debes tener la vista siempre al frente, ¡úsalo solo en los semáforos!


Foto de http://articulo.mercadolibre.com.co/

3. Una mecedora para lactancia. Es estupendo disponer de un asiento cómodo para darle el bibe o el pecho a tu bebé. Al final, son muchísimas las horas que se invierten en la lactancia, por eso, lo mejor es hacerse con un lugar bien cómodo para tal fin. A nosotras, nos recomendaron esta mecedora con apoyabrazos y agradable balanceo que  resultó una elección excelente. Es una inversión importante, pero podríamos equipararlo con la de un buen colchón. A la larga, merece la pena. Además, no solamente podrás usarlo en el periodo de lactancia, más adelante, será últil para leerle cuentos a tu peque.


4. Un calienta biberones. No lo usamos demasiado tiempo, pero durante algunos meses le dimos nos vino de maravilla. Quizá no tanto para calentar  biberones como para mantenerlos templados durante un ratito.



Y aquí va la compra que resultó un desacierto total: una bandolera con anillas para llevar al bebé. Pensamos que sería un artilugio muy útil para llevar al bebé en casa y tener las manos libres para hacer cosas. Sin embargo, por un lado, no terminaba de parecer segura y teníamos la impresión de que el bebé se terminaría colando por debajo y cayendo al suelo. Por otro lado, el bebé no parecía estar a gusto y se quejaba cada vez que intentábamos usar la bandolera. Es posible que a pesar de haber visto unos cuantos tutoriales de Youtube y seguido a rajarabla las instrucciones de uso, no hayamos utilizado el producto de manera correcta y por este motivo, nos haya parecido una mala compra.


¿Cuáles fueron tus aciertos y desaciertos?

20/7/16

Mundo blogger: Los monoshort son para el verano

Si te gusta llevar vestido cortito y lucir pierna, los monos cortos tal vez sean un interesante ingrediente para añadir a tus recetas de moda de este verano. Son cómodos, simplifican al máximo elegir el look diario y los hay de mil estilos, colores, tejidos y estampados. Son plena tendencia, tanto como sus hermanos de pierna entera. 

¿Os gustan? ¡Vamos con algunas sugerencias!















19/7/16

Mujeres cool, por Quique Artiach: Etta James

La primera vez que escuché a Etta James fue, como le ocurrió a casi todo el mundo de mi generación, en un anuncio de Coca Cola Light. Sí, ese en que un obrero buenorro con el torso desnudo y vestido sólo con unos vaqueros vuelve locas a unas oficinistas en su pausa de las 11:30. (Ah si, si, ya me va sonando).




Hace ya algunas décadas los anunciantes rescataban grandes canciones utilizándolas  en sus campañas. Entonces uno iba la tienda de discos y le tarareaba la canción al pobre dependiente que con suerte identificaba la melodía y sacaba el disco del almacén. Así conocí también a los Led Zeppelin cuya canción Starway to heaven aparecía en otro anuncio, éste de TVE -de su programación de verano-; en este caso el nadador era el legendario Marc Spitz pero eso es ya harina de otro costal.
Volviendo a Etta, su canción, At Last fue publicada de nuevo a raíz de aquello en discos recopilatorios de "los anuncios de la tele". Este tema se había publicado originalmente en 1960 pero Etta James llevaba actuando desde los dieciséis años, es decir desde 1954, cuando cosechó su primer número uno con The Wallflower. Recibió un Grammy al "Mejor Blues" en 2005, cincuenta y un años después de empezar su carrera.



Su vida sentimental fue azarosa y apasionada y también hizo algo más que flirtear con las drogas .
Uno de sus momentos musicales y vitales más apasionantes transcurrió cuando Chess Records le fichó. Allí coincidió con tremendos músicos como Willie Dixon y Muddy Waters, Little Walter, Howlin' Wolf, Chuck Berry, Bo Diddley: los verdaderos creadores del rock and roll. Este periodo de su vida está estupendamente narrado, según algunos con algunas licencias, en la película Cadillac Records protagonizada por  Adrian Brody y con Beyoncé en el papel de la propia Etta, lo que debió cabrearle mucho, pues era una mujer de armas tomar. Sólo hay que pensar en el valor que tenía que tener una mujer de su raza para llevar el pelo teñido casi de blanco en los años cincuenta.




Etta tiene una voz y una sensibilidad asombrosas, como sólo la tienen las cantantes de antes, las que ponían en sus interpretaciones una vida plena, llena de grandes sufrimientos y alegrías. Hoy día en mi modesta opinión es raro encontrar cantantes así, porque afortunadamente las vidas de los músicos ya no son así.  Pero tenemos almacenadas a Billie Holliday, a Etta James y a tantas otras, con las que tenemos belleza y  alimento para nuestras almas para siglos.
Jamiroquai lo expresó mejor que yo cuando dijo "Sólo escucho discos viejos, creo que los músicos actuales no les llegamos a los de antes ni a la suela de los zapatos".

Aquí os dejo con mi canción preferida de Etta, Anything to say you're mine.