25/4/10

¿Alguna vez soñaste con volar?

Esta semana dejamos a un lado los tacones para ponernos deportivas, mono y casco. Nuestro propósito: volar.

LA PREPARACIÓN
Hace un día precioso para volar en parapente. Sólo necesitamos ropa cómoda, un piloto biplaza experto y muchas ganas de lanzarse, contamos con todos los ingredientes.
En un todoterreno alcanzamos en 30 minutos la parte superior de una montaña cercana a Castejón de Sos (Huesca). Una pequeña pendiente de hierba con un cortado al final será nuestra pista de despegue. El parapente se extiende en el suelo, 42m2 de nylon blanco y naranja. El piloto se amarra al parapente con dos mosquetones y yo me amarro a él con otros dos. Nylon, unos cuantos ‘hilos’ y cuatro mosquetones… eso es todo, mejor no hacer preguntas.

EL SALTO
Las instrucciones son claras y concisas: “corre, corre y corre”, parece fácil. El pulso cardiaco comienza a acelerarse… prohibido cuestionarse nada, sólo hay que correr, correr y correr. “Cuando llegue la siguiente racha de aire, salimos”. Primer intento: apenas corremos dos pasos pero nos vamos contra unos matorrales, parece imposible correr con tanto peso detrás. Volvemos a colocar todo, el corazón se desmadra. Segundo intento: corremos, uno, dos, tres, cuatro, cinco… antes de que demos el décimo paso, nuestros pies dejan de tocar la tierra… estamos volando.

EL VUELO
Sobrevolamos las montañas y los árboles a treinta y tantos km/h, la sensación es maravillosa, puede parecer un dejà vu porque seguro que lo has soñado muchas veces. Comenzamos a elevarnos, volamos como las águilas, aprovechando las corrientes de aire para ascender. Llegamos a alcanzar los 2600 m. de altura y entramos en una nube, pero dentro no se ve nada. Salimos de ella y aparece todo el valle ante nuestros ojos como un regalo, las vistas son espectaculares. Es como estar en un columpio infinito… sólo tienes que relajarte, disfrutar y dejarte llevar.


video

EL ATERRIZAJE
Ya ha pasado casi media hora, el tiempo vuela cuando vuelas.

video


Pasamos por encima del pueblo y nos aproximamos a la pista de aterrizaje, poquito a poco. Cuando estemos cerca del suelo hay que subir las piernas y cuando avise el piloto, posarlas sobre el suelo. Así lo hacemos, aterrizaje perfecto.

¿Quieres volar?
http://www.parapentepirineos.com/