5/7/10

To take away or not to take away

En cada esquina de la Gran Manzana puedes comprar donut, hot dog, grasientas hamburguesas… Pero no es comida basura todo lo que reluce. La cultura “take away” y “fast food” ha evolucionado para adaptarse a las necesidades y exigencias de una sociedad que no puede permitirse el lujo de comer en casa pero no quiere renunciar a una dieta sana, a un cuerpo sano, bello y cuidado. Dicen que Nueva York es la ciudad menos americana de las ciudades americanas y en el terreno de la alimentación no hay duda sobre ello. No verás pasear por 5ª avenida más obesos que por el Paseo Independencia de Zaragoza.

A cualquier hora del día puedes comprar comida lista para llevar en cientos de puestos ambulantes, restaurantes, cafeterías y deli. Los neoyorquinos no sienten ese pudor extraño que sí tenemos los españoles sobre comer sentado en un banco, en el césped del parque más próximo o sentado en la mesa de tu oficina. El menú es inmenso y variado, sano, multicultural, a veces obsesivamente bio-orgánico y siempre excesivamente caro. Hay locales especializados: algunos sólo ofrecen ensaladas, Hale & Hearty Soups tiene un repertorio de más de 15 tipos de sopas, la archiconocida Starbucks cafés, bizcochos, batidos… En otros puedes degustar platos surgidos de la más desbordante creatividad ¿qué tal un sándwich vegetariano con el delicioso punto especiado de la cocina hindú en un ambiente new age?


Los puestos ambulantes ofrecen hot dogs, hamburguesas, frutas listas para comer, sopas, helados bio, batidos de leche, zumos de frutas, kebab, falafell… Algunos fines de semana cortan la circulación al tráfico en grandes avenidas en pleno centro de la ciudad y la calle se convierte en una fiesta donde puedes pasear curioseando y disfrutando de mazorcas de maíz dulce asado, carnes a la brasa, frutas, zumos, limonada natural…

Esta noche, recién aterrizada, intentando superar los estragos del jet lag y con la nevera vacía, he echado de menos el deli de la esquina de la calle 45 con la 6ª avenida…
Como veis, la grasienta bacon cheeseburguer (deliciosa, por qué negarlo) puede convertirse en algo anecdótico en este extraño y delicioso paraíso culinario que es Nueva York. Eso sí ¡antes de cruzar el charco, aumenta el crédito de la VISA!