28/1/11

"Una noche en la Ley Seca", por Isabel Cebrían - Heraldo de Aragón

En una única velada abrió sus puertas en la plaza del Pilar un "club clandestino" en el Nueva York de los 20, de la mano de Smouk y Zsa Zsa Zsú.

Tocados de plumas, sombreros de gángster, cócteles y música jazz. Excepto el humo de los cigarrillos, no faltó nada para recrear el ambiente de un auténtico club clandestino de los años veinte en Nueva York. Esa era la idea de Marta Bernard y las chicas de la tienda Zsa Zsa Zsú, que ayer celebraron una fiesta temática en el restaurante Smouk con el "leit motiv" del Nueva York de los años 20.
Y no faltó detalle, ni siquiera la alfombra roja y el Austin Princess que llevó a Marta Abril, la ganadora de un sorteo entre aquellos que habían reservado su entrada, hasta la misma puerta del local.
Las hermanas Laura y Almudena González y Carola Berdascas, las propietarias de la tienda de moda "vintage", ya habían acumulado experiencia en celebraciones similares, cuando el verano pasado se liaron la manta a la cabeza y decidieron organizar una fiesta coincidiendo con el estreno de "Sexo en Nueva York 2", serie de la que son fans declaradas.
Ayer repitieron experiencia después de comprobar que "a la gente le encanta participar en una noche diferente, salir de la rutina, arreglarse, disfrazarse, posar en el photocall...". Lo corroboró el aforo completo y el entusiasmo de las asistentes, que lucieron modelos "vintage", pero también soluciones imaginativas acudiendo a vestidos de temporada, como tocados o diademas.
Un ejemplo, el de la bloguera de moda Silvia Gimeno, autora del blog "Sissy à la mode", que con un vestido de Nochevieja y una peluca lucía como una auténtica cabaretera.




El ambiente neoyorquino llegó hasta los platos: los musicales, donde el DJ Crisolai seleccionaba la ambientación musical; y los platos de la cena, dignos de un "brunch" dominical en Manhattan: ensalada de cangrejo, pato Long Island o aros de cebolla fueron parte del menú elaborado por Javier Blecua, igual que la Cheesecake, postre y también contraseña para poder entrar en esta fiesta "exclusiva pero pública", como la describió Bernard, que ya planea celebrar otras fiestas similares en el mismo local.
Lo dicho, no faltó detalle, incluso una mesa de juego con ruleta para terminar la velada emulando las noches locas de la famosa Ley Seca.