21/7/15

Postre de cerezas

La fiebre foodie también está atacando a las #zsazsagirls. Después de ver varias temporadas de Top Chef   uno se convence de que cenar una tortilla a la francesa o tomar un plátano mondo y lirondo como postre, es la mar de aburrido. En la cocina -como en casi todas partes- la imaginación es fundamental para que la rutina no te devore. 



Os proponemos un dulce perfecto como merienda o como postre con el que podéis daros un capricho o bien quedar de lujo rematando con él una cena de amigos. La inspiración nos llegó viendo la foto de una receta algo complicada de elaborar a base de tiramisú que a primera vista nos pareció helado de vainilla. Como queríamos simplicidad ante todo, hicimos de nuestra capa un sayo incorporando ingredientes a nuestra conveniencia. Este delicioso postre de cerezas es el resultado.




Necesitáis:

  • Un puñadito de cerezas en su punto de madurez, rojas y jugosas. Se les quita el hueso y se cortan en trozos grandes.
  • Helado de vainilla (de nata, de chocolate... ¡imaginación al poder!).
  • Galletas trituradas o a trocitos. Nosotras hemos elegido unas tipo campesinas, pero también pueden ser de avena que dan una textura y un sabor muy rico, o bien bizcochos de soletilla. Las galletas se pueden trocear con la mano si las queréis en trozos grandes, meter en una bolsa de congelación y aplastarlas, o picarlas en un robot para que queden casi pulverizadas (fue nuestra opción).
  • Una onza de chocolate negro rallado.


La gracia de este postre es montarlo en un vaso o cuenco transparente no muy ancho en el que poder ir haciendo capas con los ingredientes: Galleta, helado, cerezas, helado, galleta y chcololate rallado. ¡Ya está!



En esta ocasión erramos en la elección del vaso, porque al ser la boca tan estrecha era muy difícil introducir los ingredientes sin manchar los bordes interiores (el jurado de Top Chef no habría dado el visto bueno a tanto manchurrón).

También nos enfrentamos al problema logístico de que la tarde en que lo preparamos en Zaragoza caía a plomo la temperatura récord de 44,5ºC, por lo que el helado se puso blandito apenas unos minutos después de sacarlo del congelador. Esto no afecta al sabor del plato -de hecho favorece que la galleta pulverizada ligue con el helado-, pero hace que las capas se mezclen unas con otras y el plato resulte menos fotogénico.

Por otro lado, pensamos que es una buena idea hacer este postre con las últimas galletas que os queden de una hornada casera, cuando tal vez se hayan quedado un poquito más secas, puesto que se empapan con el helado y la fruta. 



Nosotras lo tomamos como merienda y nos pareció exquisito, dulce pero no en exceso, con el frescor y la jugosidad que le aporta la fruta. A medida que íbamos llegando al fondo del vaso se nos iban ocurriendo nuevas variantes: con melocotón o manzana en compota al aroma de canela, con plátano y helado de nata, emborrachando un poquito la galleta a base de licor de cereza... ¿Os animáis a probarlo y a contarnos el resultado?