19/7/16

Mujeres cool, por Quique Artiach: Etta James

La primera vez que escuché a Etta James fue, como le ocurrió a casi todo el mundo de mi generación, en un anuncio de Coca Cola Light. Sí, ese en que un obrero buenorro con el torso desnudo y vestido sólo con unos vaqueros vuelve locas a unas oficinistas en su pausa de las 11:30. (Ah si, si, ya me va sonando).




Hace ya algunas décadas los anunciantes rescataban grandes canciones utilizándolas  en sus campañas. Entonces uno iba la tienda de discos y le tarareaba la canción al pobre dependiente que con suerte identificaba la melodía y sacaba el disco del almacén. Así conocí también a los Led Zeppelin cuya canción Starway to heaven aparecía en otro anuncio, éste de TVE -de su programación de verano-; en este caso el nadador era el legendario Marc Spitz pero eso es ya harina de otro costal.
Volviendo a Etta, su canción, At Last fue publicada de nuevo a raíz de aquello en discos recopilatorios de "los anuncios de la tele". Este tema se había publicado originalmente en 1960 pero Etta James llevaba actuando desde los dieciséis años, es decir desde 1954, cuando cosechó su primer número uno con The Wallflower. Recibió un Grammy al "Mejor Blues" en 2005, cincuenta y un años después de empezar su carrera.



Su vida sentimental fue azarosa y apasionada y también hizo algo más que flirtear con las drogas .
Uno de sus momentos musicales y vitales más apasionantes transcurrió cuando Chess Records le fichó. Allí coincidió con tremendos músicos como Willie Dixon y Muddy Waters, Little Walter, Howlin' Wolf, Chuck Berry, Bo Diddley: los verdaderos creadores del rock and roll. Este periodo de su vida está estupendamente narrado, según algunos con algunas licencias, en la película Cadillac Records protagonizada por  Adrian Brody y con Beyoncé en el papel de la propia Etta, lo que debió cabrearle mucho, pues era una mujer de armas tomar. Sólo hay que pensar en el valor que tenía que tener una mujer de su raza para llevar el pelo teñido casi de blanco en los años cincuenta.




Etta tiene una voz y una sensibilidad asombrosas, como sólo la tienen las cantantes de antes, las que ponían en sus interpretaciones una vida plena, llena de grandes sufrimientos y alegrías. Hoy día en mi modesta opinión es raro encontrar cantantes así, porque afortunadamente las vidas de los músicos ya no son así.  Pero tenemos almacenadas a Billie Holliday, a Etta James y a tantas otras, con las que tenemos belleza y  alimento para nuestras almas para siglos.
Jamiroquai lo expresó mejor que yo cuando dijo "Sólo escucho discos viejos, creo que los músicos actuales no les llegamos a los de antes ni a la suela de los zapatos".

Aquí os dejo con mi canción preferida de Etta, Anything to say you're mine.