5/7/16

Mujeres cool, por Quique Artiach: Susan Tedeschi

La primera vez que escuché a Susan Tedeschi cantando se me fue toda la sangre del cuerpo al cerebro, la necesitaba toda allí para procesar aquella bestialidad del blues. Qué voz tan tremenda y qué sensibilidad con la guitarra,  menos mal que estaba sentado en una biblioteca donde había ido para escuchar con mi disc-man sus discos. 

Había acabado allí, así con los dos brazos y con todas las piernas del color de la pared, porque en una enciclopedia del blues la nombraban junto a los grandes como B. B. King, Muddy Watters. El disco comenzaba con la versión de la que es para mí una de las mejores canciones de lo Rolling Stones, la única que canta Keith Richards, You Got the Silver, la combinación no podía ser más explosiva. Caí rendido.

Empecé a escuchar sus discos y a ver sus fotos, esta chica lo tenía todo y yo me había convertido en un fan de los de verdad (a mi edad),  así que acabé soñando con ella de vez en cuando. En mis sueños le llevaba la maleta, cuidaba su guitarra verde agua, o azul turquesa, según se mirara, cocinaba para ella y le alejaba de las hamburguesas y de la comida rápida. En mis sueños yo era feliz, mirándola y sobre todo escuchando su blues.



Un buen día me enteré de que se había casado con Dereck Trukcs, el mítico guitarrista de los Allman brothers del que el propio Eric Clapton había dicho que "era el presente y el futuro de la guitarra", y entonces  lo supe, mi idilio onírico había llegado a su fin.

Sólo soñé una vez más con ella,  pero en el sueño ella había juntado su banda con la de su marido,  hacían giras por todo el mundo y comían hamburguesas con crema de cacahuete, patatas fritas y un  montón de helados constantemente, también bebían coca-colas y un montón de botellas de bourbon  de Kentuky.  Tras este sueño ya no volví a afinar su guitarra nunca más.

Aquí os dejo un enlace con la canción que me tumbó aquel día de invierno en un sillón de la biblioteca municipal. Espero que os guste, pero recordad que tiene un disco de oro, un marido que es una leyenda viva de la música, todo el bourbon que quiere, dos hijos y que vive lejos, muy lejos, en Jacksonville, Florida.