5/8/16

Mousse de puerros y gambas


Si existe un libro que no puede faltar en la cocina es “1080 recetas de cocina” de Simone Ortega. La primera edición es del año 1972 y, como muchos de vosotros, lo hemos visto en la cocina de nuestra casa desde que tenemos memoria. 

Además de las 1080 recetas que promete el título, en las páginas de éste se pueden encontrar tips genéricos muy útiles (sobre todo cuando estás comenzando a experimentar en la cocina), como qué cantidad de pasta, arroz, legumbre, etc necesitas por persona, un calendario de las temporadas óptimas de cada producto, tiempos de cocción, ideas para menús semanales…

Una de nuestras recetas favoritas es una deliciosa mousse de puerros, que después de tantos años repitiendo, hemos ido customizando y adaptando a nuestros gustos. Si bien la receta original se elabora exclusivamente con puerros como ingrediente principal, nosotras la realizamos incluyendo gambas y, algunas veces, pescado desmigado.  El resultado es la receta que compartimos hoy con vosotros. ¡Vamos a ello!



Necesitaréis los siguientes ingredientes:

¼ kilo de puerros
Un trozo de unos 50 gr de miga de pan duro
150 ml de leche caliente
4 huevos
100 ml aproximadamente de nata líquida (podéis sustituirla por leche evaporada, pero en ese caso necesitaréis menos cantidad, porque es menos espesa)
Un bol de gamba cruda pelada pequeñita (o gambas más grandes troceadas) o la misma cantidad de pescado blanco cocido y desmigado.
Sal y pimienta
Mantequilla para engrasar un molde

Lo primero que hay que hacer es lavar bien los puerros, quitarles las raíces y las primeras capas. No deben tener, naturalmente, nada de tierra. Los partís en dos o tres trozos grandes y los sumergís en una cacerola con agua hirviendo y una pizca de sal. Tardarán en estar listos unos 25 minutos, aunque depende del grosor.





Mientras tanto, se pone en un bol a remojo el pan junto con la leche caliente para que se ablande.



Cuando estén cocidos los puerros, hay que sacarlos de la cacerola, ponerlos en un escurridor y apretarlos bien con una espumadera para que suelten todo el agua. Deben quedar muy secos y escurridos. Incluso podéis ponerlos en un paño o papel de cocina para retirar el exceso de agua de cocción. Este paso es muy importante, porque de lo contrario la mousse quedaría aguada y no cuajaría correctamente.



Es el momento de poner el horno a calentar a unos 180º y de meter en su interior una bandeja grande de horno con agua hasta la mitad, dentro de esta bandeja pondremos nuestro molde al baño María. Tened cuidado de dejar espacio suficiente en la bandeja para que el volumen del molde no haga rebosar la bandeja (cosas de Arquímedes, ya sabéis). No es necesario que pongáis demasiada agua, porque al cocer podría salpicar dentro de nuestro molde. Si hace falta más agua siempre podemos añadir agua caliente durante la cocción.

Ponemos nuestros puerros requetesecos en el vaso de la batidora, añadimos la miga de pan remojada en leche, una pizca de sal, un poco de pimienta negra molida y se empieza a batir. Se van añadiendo los huevos uno a uno y, cuando hemos terminado, añadimos poco a poco la nata o la leche evaporada. Hay que tener cuidado con no echarla toda de golpe, sino progresivamente para estar seguros de que la mezcla no queda demasiado líquida. Esta consistencia puede variar en función del tamaño de los huevos y de si estamos utilizando nata espesa de cocinar o leche evaporada.





Untamos un molde que sea fácilmente desmoldable con mantequilla y vertemos en él la masa de nuestra mousse.  Echamos las gambas o el pescado –que también tendrán que estar perfectamente escurridos- y los empujamos un poquito hacia abajo con un cubierto o bien agitamos suavemente el molde para que se vayan hundiendo. ¡Listo para hornear!



Aseguraos de que el agua ya está en ebullición cuando metéis el molde dentro. La mousse necesitará aproximadamente una hora de cocción al baño María. Si veis que se está tostando en exceso la superficie, podéis colocar en cualquier momento una hoja de papel de aluminio y así terminará de cuajarse sin quemarse.

Para comprobar que está cuajado, podéis introducir un palito (de los de hacer brochetas) en la masa: si sale seca es que está listo, de lo contrario, dejadlo algo más de tiempo. ¡Cada horno es un mundo! Cuando esté listo, sacadlo, dejadlo entibiar en la encimera. Podéis desmoldarlo directamente, aunque es más sencillo hacerlo si lo dejáis unas horas en el frigo para que se enfríe. Esto dependerá del molde, de la habilidad del chef y de las ganas que tengáis de probarlo.



Nosotras lo acompañamos con un poco de ensalada de lechuga fresca en juliana y una cucharadita de mayonesa. Es el típico plato que está más rico de un día para otro y con el que quedas estupendamente si tienes invitados, evitando el engorro de tener que estar metido en la cocina en el último momento en lugar de disfrutar con ellos de una copa de vino.


¿Os animáis a poner en práctica esta receta?