26/9/16

Mujeres cool, por Quique Artiach: Irene Nemirovsky

Ha sido una de las grandes sorpresas literarias de estos últimos años, además la historia de su vida es de las que se quedan en la memoria.


Irene, hija de un rico banquero ucraniano, salió de su país huyendo de la revolución rusa. Había sido educada por una institutriz francesa y hablaba francés, ruso, polaco, inglés, vasco, finés y yiddish. A sus dieciséis años pronto se adaptó a París,  se graduó en la Sorbona, se casó con Michel Epstein, tuvo dos hijas, y publicó su primera novela, "David Goldberg" con gran éxito de crítica y público.



Un éxito temprano para una vida que acabaría pronto -a los 39 años de edad- en el campo de concentración de Auschwitz. La leyenda nos dice que sus hijas guardaron un baúl gran cantidad de manuscritos escritos por Nemirovski antes de ser detenida por los nazis.

La primera de estas  novelas "Suite Francesa" se publicó en el año 2004, una auténtica delicia en la que se narra la invasión alemana de Francia y la huida de la gente al sur. Fue llevada al cine en 2014 por Saul Dibb.




Después llegaron otras, "El baile", "El caso Kurilov", "El vino de la soledad", "Jezabel", "El ardor de las almas", "El maestro de almas" o "La presa" entre otras. Estupendas historias en las que deja constancia de su gran talento, de su sensibilidad y de su conocimiento del alma humana.




En cada uno de sus relatos Nemirovski entrega al mundo, desde el otro lado de la vida una sabiduría impropia de una persona de su edad.

Una maravilla de mujer y de escritora  que elevó su voz en vida y que supo ir más allá de la muerte quedándose entre nosotros en sus libros y en nuestras mentes.

Desde que llegó a mis manos “Suite Francesa” no he dejado de seguir la publicación de sus libros, me encantan y cada vez que acabo uno espero que no sea el último de ese mágico baúl y me entristece que muriera tan  joven  y en el más  absurdo y atroz  episodio de destrucción de la humanidad.

Poco a poco se van publicando y traduciendo sus obras y es magnífico recibir estos libros que aparecen, como si fueran mensajes en una botella, en nuestra playa , después de haber flotado por el tiempo desde mediados del siglo pasado.