9/11/16

Mujeres cool, por Quique Artiach: Dian Fossey

Dian Fossey fue una de las pioneras en el estudio de los primates y de su comportamiento. No era zoóloga por lo que en ocasiones ha sido criticada por los primatólogos modernos, pero a ellos hubiera querido verlos yo, metidos durante veintidós años en las húmedas y frías montañas africanas, primero en Zaire y luego en Uganda, buscando gorilas, unos  simios enormes que no tenían ningún interés en que nadie les encontrase y a los que todo el mundo consideraba  en aquellos tiempos  muy agresivos.

La otra leyenda del estudio de los primates, Jane Goodall, que por entonces estudiaba a los chimpancés en un parque nacional en Tanzania, decía que cuando pensaba en las durísimas condiciones en las que trabajaba Fossey y en lo difícil que era estudiar a los gorilas, la compadecía y daba gracias por  lo afortunada que era por “haberle tocado a ella los chimpancés”.

La razón por la que estas dos mujeres fueran elegidas para tan tremenda tarea se debe a que los organizadores de los estudios pensaron en su gran capacidad e ilusión y a que creían  que las mujeres en general, tenían más paciencia, eran más meticulosas y más capaces para estas misiones y la verdad es que las dos les dieron la razón y cumplieron las expectativas con creces.

Los sinsabores que Dian soportó durante gran parte de su vida fueron tremendos. Crió a dos pequeños gorilas huérfanos, que el estado ruandés quería enviar a un zoo de Alemania. Intentó por todos los medios quedárselos, pero no lo consiguió. Cuando se los llevaron pasó un verdadero suplicio. Los dos gorilas murieron en sus jaulas antes de cumplir nueve años.

Después llegó la fama internacional gracias al apoyo y a la portada de National Geographic , en la que aparecía con el gorila al que ella había bautizado como Digit.



Las fotografías de aquella época las tomó el fotógrafo Bob Campbell, contratado por la prestigiosa revista, que se convirtió en su asistente personal y con el que vivió un apasionado romance, aunque había un pequeño problema, él estaba casado y en su ausencia, durante unas vacaciones que pasó junto a su esposa, Bob recibió en el campamento una carta que contenía una oferta para trabajar como fotógrafo en Asia. Dian la abrió y se enfadó tanto con él, pensando que no le había dicho nada sobre aquel trabajo, que prácticamente le echó de su proyecto  y  “olvidó” cuando escribió su libro Gorilas en la Niebla relatar el papel tan importante que tuvo su compañero en su trabajo y en su salto a la fama.
  
Fossey se convirtió en una celebridad mundial y  llamó la atención sobre la situación de los gorilas, sobre su caza furtiva  y sobre la naturaleza en general. Años más tarde los cazadores furtivos mataron a Digit en una clara venganza por la campaña que durante décadas realizó en su contra.

Dian, que desde luego era una mujer temperamental, fue implacable con los nativos que cazaban gorilas, aunque lo hicieran para comer. Se ponía máscaras y aprovechando las supersticiones locales,  los perseguía y ahuyentaba corriendo tras ellos por la selva, demostrando un tremendo valor. Ese valor le costó la vida cuando fue asesinada a machetazos en la  cabaña de su campamento en 1985.


El legado de Dian Fossey es increíble, además de sus estudios de gran valor científico, su libro fue llevado al cine por Michel Apted con Sigurney  Weaver como protagonista,  lo que concienció a millones de personas sobre la necesidad de salvar de la extinción a nuestros compañeros de planeta.

Fue enterrada en un cementerio para gorilas que ella misma construyó, su tumba está junto a la de Digit. Donó todos sus bienes a la protección de sus amados gorilas.